

El cuadro de la vasija es el primero que realicé y fue durante un seminario. El trabajo en seminarios está bueno. Esencialmente la experiencia de compartir con otros e intercambiar opiniones. Es asombroso ver que a pesar de recibir las mismas indicaciones, utilizar los mismos materiales, destinar el mismo tiempo en fin, ser el mismo proyecto; los resultados son totalmente diferentes.

El cuadro de tigres fue el primero pintado "a pedido". El pedido especial de mi hija: simboliza el permanente recuerdo y el gran amor a su abuelo.


"La mujer del velo" es el primer rostro que pinté.
Es apasionante intentar definir cada rasgo y captar una cierta intensionalidad en la mirada.
Tanto este proyecto como el del niño que aparece debajo fueron realizados con óleos.

Quien no entiende una mirada... tampoco entenderá una larga explicación.



La vida del artista tiene
precipicios y montañas.
Pero él tiene alas...
La base de este cuadro que a una amiga se le ocurrió llamarlo "GÉMINIS" es el extremo de una toalla de lino que mi mamá bordó...


Manos que contienen,
Manos que brindan seguridad.
Sólo manos así hacen que un buen sueño pueda ser disfrutado sin temor alguno